Artículo publicado originalmente en Sin embargo

Por Liliana Ruiz.

En estos días, la Ley de Ingresos se está discutiendo en el Senado. La fecha límite que tienen los Senadores para votarla es el 31 de octubre. Curiosamente coincide con las fiestas de zombies, muertos y espectros. Y sí, es que en el presupuesto 2016, hay varios temas fantasmas o más bien fantasmagóricos.

Primero, está el tema de la calaverita. Una vez que se definen en el Senado las estimaciones finales de ingresos con las que vamos a contar en el 2016, comienza la fiesta de Halloween en la Cámara de Diputados. Todo mundo, literal, manda sus propuestas a los legisladores. Propuestas que por cierto, en su mayoría, solicitan más recursos, más dinero. Todos los alcaldes del país quisieran más apoyos económicos para construir más caminos, canchas deportivas, centros culturales y hasta atrios de iglesias.

Lo que no termina de quedar claro es si estos proyectos, que todo mundo demanda para sus municipios y estados, son estratégicos. ¿Están bien planeados? ¿Representan realmente una prioridad para las necesidades de las comunidades? ¿Contribuyen a resolver los grandes problemas del país, como la pobreza, la desigualdad y la corrupción? ¿Son transparentes y se sujetaron a un proceso de licitación adecuado? Tristemente, la respuesta es: quizá no. Y este es el primer zombi de nuestro cuento.

Otra gran historia de misterio y escalofríos, son las asignaciones que se realizan en la Cámara de Diputados sobre el presupuesto. Definitivamente, el proceso no es abierto y los criterios en base a los cuales se decide reasignar más recursos a ciertos proyectos; de educación, salud, carreteros, cultura, entre otros, se desconocen. Este es el segundo monstruo del presupuesto.

El tercer fantasma, porque esté si es un fantasma, es lo que se refiere a los hallazgos de la fiscalización reportados por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y las recomendaciones del Sistema de Evaluación del Desempeño. Estos siguen invisibles. No se toman en cuenta para aprobar el presupuesto en la Cámara de Diputados.

Hay muchos otros espectros, como la falta de detalle en la información y la ausencia de rendición de cuentas, caminando por la Cámara de Diputados. Se pasean por las comisiones y también en el recinto. En las votaciones del pleno son ellos los que aprietan los botones. Los recortes de gasto para 2016 son un lobo que aúlla y lo hace más fuerte cuando hay luna llena.

Fundar, Centro de Análisis e Investigación y el colectivo PESO, han propuesta y realizado diversas campañas para lograr y exigir un mejor Presupuesto 2016. Entre ellas están: limitar los gastos en publicidad oficial, transparentar la deuda de organismos internacionales como el Banco Mundial el Banco Interamericano de Desarrollo, focalizar mejor los recursos que se van al campo y tener mayor transparencia en salud (el Ramo 12). Por otro lado el colectivo PESO, ha propuesta que se hagan públicas las memorias de cálculo de las variables macroeconómicas como el PIB, que el Congreso cuente con un Centro de Estudio de las Finanzas Públicas más fuerte, que se regulen las adecuaciones presupuestarias, entre otros. Para más información sobre Fundar y sus propuestas visita nuestro link.

Y para conocer las propuestas del Colectivo PESO y las organizaciones que lo integran visita: http://www.colectivopeso.org/

La muerte es la terminación de la vida y quizá es el inicio de algo nuevo (al menos terminó la vida y eso es algo nuevo). Empezar nuevas prácticas en el presupuesto resulta cada año muy complicado. La inercia gana año tras año. Si bien este año, se han tenido avances en materia de participación ciudadana con la Secretaria de Hacienda y la Cámara de Diputados, continúan haciendo falta muchos cambios grandes y pequeños para aumentar el monitoreo de los recursos y sobre todo su eficiencia y eficacia. Los impactos del gasto público siguen siendo los grandes esqueletos enterrados en el cementerio, adornado y repleto, de color cempaxúchitl.